Me volví traidor...


...y no he dejado de serlo. Por mucho que me meta por entero en lo que hago, que me entregue sin reservas al trabajo, a la ira, a la amistad, sé que en cualquier instante lo renegaré, lo quiero así y me traiciono ya, en plena pasión, por el alegre presentimiento de mi futura traición. De una manera general, mantengo mis compromisos como cualquier otro; soy constante en mis afectos y en mi conductas pero infiel a mis emociones; hubo un tiempo en que me parecía hermoso el ultimo monumento, cuadro o paisaje que hubiera visto: enojaba a mis amigos evocando cínica o simplemente con ligereza - para convencerme de que me sentía desapegado- un recuerdo común que podía ser precioso para ellos. Al no poder quererme lo bastante, huí hacia adelante; resultado: aún me quiero menos, esta inexorable progresión me descalifica constantemente ante mi mismo: ayer actué mal porque era ayer y presiento hoy el severo juicio que haré mañana sobre mí. Sobre todo, nada de promiscuidad: mantengo a mi pasado a respetuosa distancia. La adolescencia, la edad madura, hasta el año que acaba de pasar, serán siempre el Antiguo Régimen; el Nuevo se anuncia en la hora presente pero no está instituido nunca: mañana afeitarán gratis. Sobre todo taché mis primeros años; cuando empecé este libro necesité mucho tiempo para descifrar todas las tachaduras. Había amigos que se extrañaban, cuando tenía treinta años: "Se diría que no ha tenido padres. Ni infancia". Y era tan tonto como para sentirme halagado. Sin embargo aprecio y respeto la humilde y tenaz fidelidad que determinadas personas -sobre todo las mujeres- mantienen por sus gustos, sus deseos, sus antiguas empresas, por las fiestas desaparecidas; admiro su voluntad de seguir siendo los mismos en medio del cambio, de salvar su memoria, de llevarse con la muerte la primera muñeca, un diente de leche, un primer amor. He conocido a hombres que se acostaban ya tarde con una mujer envejecida por la sola razón de que la habían deseado en su juventud; otros tenían rabia a sus muertos o se habrían batido antes de reconocer una falta venal cometida veinte años antes. A mí no me duran los rencores y confieso todo, complacientemente; estoy muy bien dotado para la autocrítica a condición de que no pretendan imponérmela.

J.P.S: "Las Palabras".

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante el blog...sarcástico, con toques de elegancia y sofisticación.
Hace tiempo que mis ojos no se deleitaban tanto con una bitácora como esta.
Bueno logro, mis felicitaciones.
Roberto Z.

Anyuletta dijo...

Vos si que no tenés nombre de blog, eh? A la mer... Saludos

Anónimo dijo...

Che, buen blog!, completito completito.
Che, son 1 o 2 los que hacen el blog?, yo me tiro a que son 2, 1 "Castor", y el otro "Pequeño ser", me equivoco o ya estoy pasado de revoluciones?
Nos vemos.
Pablo

Anónimo dijo...

Si, son 2. No hay que matarse mucho para darse cuenta. Saludos
Nacho.

Anónimo dijo...

Hola Pequeño ser y Castor, queria saber si tienen para subir el libro Huracán sobre el azúcar, porq lo estoy buscando y no lo consigo por ningun lado, y capaz que ustedes lo tenian
gracias, Lucas

Pequeño Ser y Castor dijo...

Roberto Z:

Muchisimas gracias por tu comentario, es un hermoso alago para nosotros.

Anyuletta:

Muchas gracias por dejar tu comentario, hemos entrado a tu blog y deseariamos hacernos seguidos. En este caso, Jean Paul Y Simone, ademas de existencialistas son nacional populares...jjajajaja

Pablo:

Tenes razón, somos dos lo que hacemos el blog. (Mariano y Agustina). Saludos...

Lucas: Nosotros no compramos por Mercadolibre. Si queres le saco fotocopias y las pasas a buscar..

Saludos a todos y muchas gracias, Mariano y Agustina..